La psicología Educativa y el Rol de Mediador

De acuerdo con Cesar Coll (1) la Psicología Educativa, nace a principios del siglo XX a partir de demandas institucionales y de la población escolar, comenzando a gestar la idea de que la educación y la enseñanza pueden mejorar sensiblemente mediante la utilización adecuada de los conocimientos psicológicos.

No se trata de aplicar el conocimiento psicológico a los procesos educativos, como lo advierte Coll (2), sino de generar un espacio de diálogo entre los conocimientos Psicológicos y los Pedagógicos en relación a un contexto determinado, la escuela; esta es la diferencia entre la visión aplicacionista de la psicología y la de interdependencia-interacción, ya que en la primera no se tiene en cuenta el contexto, se considera el conocimiento básico como la herramienta de trabajo que se ha de aplicar sobre los actores y procesos, devaluando el saber pedagógico que debería nutrirse, según esta postura, de la psicología.

Por otro lado la tendencia de interdependencia-interacción reconoce no sólo el valor del contexto a la hora de la praxis, sino la complejidad del proceso educativo y por tanto la necesidad de las múltiples miradas, desde múltiples disciplinas, a la hora de afrontar lo educativo, y de las cuales la psicología es sólo una más.

Coll plantea que la psicología educativa “es una disciplina aplicada que tiene que generar conocimiento sobre su objeto específico… está claro que se tiene que referir al conocimiento propio que nos permita entender los cambios que se producen en las personas, lo cual tiene que ver con el hecho de que participen en situaciones educativas de manera formal, informal, etc”(3)

Esta afirmación de Coll nos introduce en el problema del objeto, este autor en un fragmento posterior del mismo texto afirma: “Los psicólogos de la educación estudian aquellos cambios que parecen vinculados al hecho de que las personas participemos en actividades, que calificamos de educativas sean formales, informales, escolares, familiares”.(4)

Coll plantea que el objeto de la psicología educativa son los cambios realizados en las personas en situación educativa, situándolo del lado de los actores del proceso educativo; otra posición la muestra Cecilia Banz (5) al hablar del rol del psicólogo educativo poniendo el objeto en los procesos de cambio, pero del lado de la institución.

De esta manera se puede destacar un factor común entre los dos autores, la psicología educativa se ocupa de los procesos de cambio que se suscitan en los procesos educativos, estos pueden estar ubicados en los actores o en las instituciones, de esto puede comprenderse que el psicólogo educativo hace lecturas de las personas y las instituciones. Estos procesos de cambio se conocen como lo psicoeducativo.

 

El Rol de Mediador

Pero el rol del psicólogo educativo no se queda en ser agente de cambio, desde la visión de interdependencia interacción, se le concibe como un mediador, un facilitador y generador de espacios constructivos y de comunicación, como se deduce del planteamiento de Ramírez cuando alude al futuro de la escuela como “un espacio netamente de comunicación.” (6)

Cecilia Banz presenta al psicólogo educativo como un agente de cambio que comprende el lugar en el que se encuentra la institución educativa y a donde podría llegar con ayuda, planteando alternativas que faciliten la reforma educativa; en este proceso de cambio el psicólogo educativo transforma su lugar al optar por intervenir sobre el sistema y no sobre los sujetos, con una mirada preventiva, e integrando su labor a otros profesionales y como parte del currículo educativo.

 El rol del psicólogo educativo se plantearía en términos de mediador y agente de cambio al interior de la escuela.

Serrano y Méndez definen la mediación como “un proceso de resolución de conflictos, caracterizado específicamente por la presencia y acción de una tercera parte”(7). De esta manera se entiende al psicólogo educativo mediador como una tercera parte, que aporta una visión diferente a los conflictos que tienen lugar en el proceso educativo.

El modelo de Schvarstein (8) que plantea la estructura de las organizaciones como diseñadas a partir de una serie de tensiones, y teniendo en cuenta que la escuela es otra organización más, puede plantearse la mediación, más que sobre conflictos, sobre las tensiones que conforman la escuela y que se generan en la confrontación de la escuela como organización con la educación como institución (9); de esta manera el psicólogo educativo es mediador entre las tensiones que constituyen la escuela como por ejemplo la necesidad de normalizar y la de individualizar a los estudiantes, la tensión generada entre la cobertura (que se debe ampliar) y la personalización de los procesos, entre las metas educativas (de carácter pedagógico) y los fines sociales de la educación, entre muchas otras.

Pero existen diferentes tipos de mediación; en el texto ya citado de Serrano y Méndez se plantean varios tipos: la activa (el mediador actúa e interviene) y la pasiva (el mediador se limita a estar presente, aquí lo importante son los efectos de su presencia); dentro de la mediación activa se diferencian dos subtipos, la mediación de procesos y la de contenido. Aunque esta división de los tipos de mediación es discutible ya que la escucha, o la simple presencia, que aquí son definidos como pasivos constituyen en sí mismo una actividad, sin embargo se toma para respetar la posición del autor.

En la mediación de contenido el mediador centra su atención en los contenidos que se tratan, mientras que en la de procesos el mediador busca desarrollar las condiciones para la negociación, educando a los participantes para que implementen actitudes que les permitan desarrollar sus propias soluciones.

Se trata de una apuesta por la autogestión donde la institución educativa descubra las posibilidades de cambio desde sus propias capacidades, actores y contextos. Para ello se requiere más que técnicas de una actitud que ponga el centro en la palabra, en las construcciones, de ese otro, sea individuo, sea institución.

Se requiere de un método apropiado, y nuestro grupo, Psicología e institución, toma el método analítico, caracterizado por privilegiar el método, la actitud y no la teoría o la doctrina (10), implica una actitud de docta ignorancia. Entonces la orientación es de método, de forma de proceder o de camino para avanzar, es en suma un modo de enfrentar la realidad y de interpretar los hechos de una forma particular, por medio de la escucha, el análisis y la intervención, contextualizados en la escuela.

El método analítico, como actitud, puede entenderse como “la aplicación del método científico [contrastación dialéctica entre la teoría y la práctica] al análisis de un discurso”(11), buscando llevarlo hasta sus últimas consecuencias (significantes), y hasta donde las condiciones lo permitan en un contexto particular de aplicación.

El psicólogo debe apostarle a una mediación entre la disciplina -como forma social de establecer pautas de convivencia-, y la libertad del sujeto, como lo propone Lopera: un sujeto en concordancia con su deseo, pero contextualizado en lo social.



 

1. COLL, Cesar Desarrollo Psicológico y Educación. Madrid: Alianza, 2001. Pág. 29

2. RIGO LEMINI, Marco Antonio, et All. La Psicología Educativa como Disciplina y Profesión. Entrevista con César Coll. Rev. Electrónica de Investigación Educativa. Vol. 7. No 1, 2005.

3. RIGO. Op. Cit. Pág. 6

4. RIGO. Op. Cit. Pág. 6

5. Estas tensiones estructurales son analizadas a partir de la propuesta de Leonardo Schvarstein, conocida como “Diseño de Organizaciones”, pues toda actividad de diseño se usa para resolver las contradicciones, que se hallan en las estructuras, procesos, normas, sistemas y políticas que subyacen a la vida de la organización, vida encaminada a la consecución de unos propósitos.  

6. RAMÍREZ BOTERO, Álvaro. El psicólogo en la Institución Educativa. Ponencia presentada en la Universidad de Antioquia el 26 de Octubre de 1997. Pág. 3

7. SERRANO, Gonzalo. MÉNDEZ, Mayte. Las intervenciones de los mediadores. Revista de Psicología General y Aplicada. Vol. 52, Numero 2-3, 1999. Pág. 235-253

8. SCHVARSTEIN, Leonardo. Psicología social de las organizaciones. Paidós, Buenos Aires, 2000.

9. La diferencia entre Institución y Organización fue trabajada por  P. Schvarstein en el seminario Psicología Social de las Organizaciones, UPB Medellín, 6 de marzo de 2008; Se plantea a la institución como un orden amplio que se estabiliza y desarrolla en el tiempo, y que se hace concreto en la organización, de esta manera la educación es una institución que se ha desarrollado a lo largo de la historia humana y que se hace concreta, en este momento histórico, en la escuela, que a su vez es una organización social atravesada por otras instituciones como la infancia, el estado, etc.

10. RAMÍREZ, Carlos A. “Psicología de orientación psicoanalítica”. En: Artículos y Ensayúnculos. Texto policopiado por la Cooperativa de Profesores de la U.de A. Medellín, 1999. versión electrónica.

11. RAMÍREZ, Carlos Arturo. “El  método  científico  en  el  psicoanálisis”. Revista Universidad de Antioquia. Volumen LX, Número 224. Abril/Junio 1991. Universidad de Antioquia, Medellín, pp. 35-41.

3 comentarios so far »

  1. 1

    Elizabeth said,

    muchas gracias por este documento, ya que me fue de gran ayuda para una exposicion de la psicologia educativa, reitero mi agradecimiento es muy bueno…

  2. 2

    Elizabeth said,

    grasias

  3. 3

    aprende a escribir mierda gracias es con C


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